martes, 27 de octubre de 2015

Adaptación del cuento "Toda clase de pieles"

Adaptación del cuento “Toda clase de pieles”

Érase una vez, en un pequeño pueblecito al norte de España, vivía una familia que no podía tener hijos. Cierto día, después de muchos años, la mujer se quedó embarazada y tuvieron una niña tan preciosa que le quitaba la luz al propio sol. Sus padres, decidieron ponerle el nombre de Shaila y le daban todo el amor que podían ya que era el fruto de su amor y que tanto les había costado conseguir.

La familia tenía todo lo que necesitaba, no les faltaba de nada y Shaila jugaba por el pueblo con sus amigos e iba a la escuela que era algo que la encantaba. Los padres de Shaila iban cada semana a hacer la compra para la semana siguiente al pueblo principal que estaba a unos quince kilómetros de donde vivían. Pero esa semana no volvieron y Shaila tuvo que irse a vivir a la casa de al lado, que era del mejor amigo de su padre de todo la vida, su padre siempre le había llamado hermano. Tom que era el nombre de este señor, tenía un hijo de la misma edad que Shaila y siempre estaban jugando juntos.

Shaila estuvo viviendo desde los 10 años hasta su adolescencia con ellos, pero cuando los niños llegaban a la adolescencia era lo normal en aquella zona que los padres escogieran con quien se debían casar sus hijos. Entonces Tom, que había querido muchísimo a Shaila y la había cuidado como si fuera su hija decidió que ella y Frederick, su propio hijo, se casaran.

Esta noticia cogió a Shaila por sorpresa y no le hizo mucha ilusión casarse con el que había sido su hermano durante todos estos años, aparte de que Fred como ella le llamaba, nunca le había gustado porque no era precisamente guapo. Ella siempre había soñado con ser profesora, para poder enseñar a los niños como si fueran suyos, porque echaba mucho de menos todas las enseñanzas que podrían haberle dado sus padres. Shaila se pasaba las tardes rebuscando por su casa entre los libros que ya había leído millones de veces, cosas nuevas que pudiera descubrir de sus padres y entonces se acordó de un regalo que su madre le había hecho para el día en que se casara, pero que nunca le habían dejado abrir hasta que no llegara el gran día.

La pequeña se puso a mirar en los lugares donde recordaba que podía estar, hasta que al final lo encontró, era una gran caja en la que había un vestido precioso que Shaila no había visto nunca y un abrigo con todos los tipos de telas que podía imaginar. Por último, encontró en una esquinita una cajita muy pequeña en la que ponía: “ESPERO QUE ESTE ANILLO TE TRAIGA TANTA FELICIDAD COMO A MI, TE QUIERE MAMÁ”.

Shaila se puso muy triste pero a la vez aquello le dio fuerzas para seguir adelante. Los días pasaban y ella solo esperaba que la boda no fuese dentro de poco tiempo. Un día Tom reunió a Frederick y a Shaila y les dijo que cuando terminaran el colegio se casarían y para eso solo quedaban un par de días. Esta noticia horrorizó a Shaila y le pidió a Tom como regalo si podía arreglar su casa para poder vivir en ella el resto de sus días con Fred antes del enlace. Tom aceptó a sabiendas de que eso le llevaría bastante tiempo, pero se apiado de la niña porque sabía la falta que le habían hecho sus padres en aquellos años, aunque la dijo que en cuanto estuviera terminada, el enlace tendría lugar y que se diera la mayor prisa posible.

Esto alivió a Shaila y la dio un poco más de tiempo para pensar. El colegio terminó y Shaila se puso manos a la obra, Fred estaba siempre revoloteando a su alrededor y el que siempre había sido su mejor amigo, empezó a pasar a ser el pesado de su feo y futuro marido.

Shaila intentaba estar el mayor tiempo sola mientras trabajaba porque así podía imaginarse como seria su vida de profesora, todo lo que les enseñaría a sus alumnos y lo feliz que seria. Cuando era pequeña, su madre le había hablado de un lugar maravilloso al otro lado del río, en el que la gente no vivía tan bien como ellos, y en el que podría ser profesora y ayudar a los más desfavorecidos.

Los días pasaban, las semanas, los meses y la casa cada día estaba más bonita. Shaila veía que poco a poco se le acaban las cosas por hacer y se acercaba la boda. Una mañana, Tom se acercó a ella y la dijo que la boda se celebraría en dos días, ya que la casa estaba terminada y habían esperado ya mucho tiempo. Ésta noticia la sobresaltó y la entristeció al mismo tiempo. Intentó hacerle cambiar de idea diciéndole que aún le quedaban muchas cosas por terminar pero Tom, esta vez, no dio su brazo a torcer.

El siguiente día pasó como otro cualquiera. Al llegar la noche, Shaila le pidió a Tom si podía quedarse a dormir esa noche en su casa, porque allí era donde tenía el vestido y daba mala suerte que el novio lo viera antes de la boda y así a la mañana siguiente ya saldría preparada. Tom aceptó pero con la condición de que a las nueve de la mañana como tarde, estuviera en su puerta para dar comienzo al enlace.

Shaila corrió hacia su casa, cogió una mochila y metió dentro los regalos que le había hecho su madre, excepto el abrigo de todo tipo de telas que se pondría para no pasar frío por la noche. Tenía pensado fugarse, pero dejando algo de tiempo para que se quedaran dormidos en la casa de al lado. Después de un par de horas y de haber llenado la mochila de ropa, comida y los ahorros que había conseguido en esos años, se puso su nuevo abrigo y empezó a andar. No conocía muy bien el camino hacia el río, pero su padre le había explicado más o menos como llegar, asique siguió su instinto y se embarcó en la aventura que le quedaba por delante con una sonrisa en la cara.

Después de varios días caminando, quizá una semana, no lo sabía muy bien, Shaila empezó a oír el sonido del agua que caía como de una cascada y después de pasar por un pequeño bosque lleno de árboles, por fin encontró el río. Lo primero que hizo fue dar un buen trago de agua, porque las provisiones que llevaba ya empezaban a escasear, pero lo hizo con tanto ímpetu que se resbaló y se cayó en el río. Shaila no sabía que hacer la corriente se la llevaba, hasta que su abrigo se quedó enganchado en una rama. De repente, notó una mano que tiraba de ella y cuando se giró para mirar quien era, ya en tierra, vio a un chico guapísimo y sintió algo que nunca antes había sentido en su interior.

El chico no parecía mayor que Shaila y la estaba hablando pero se había quedado tan embobada mirándole que no se había dado ni cuenta. Cuando por fin se levantó le dio las gracias y atendió a lo que le estaba preguntando. Él, al verla tan asustada le dijo primero su nombre, Raúl y después la preguntó cómo se llamaba y de donde venía, ella le dijo que su nombre era Telar y que no tenía padres, así que iba de pueblo en pueblo siguiendo el río,  por nada del mundo quería que la descubrieran por si venían a buscarla. Raúl la dijo que le acompañara a su casa y le preguntaría a su madre si podía quedarse con ellos, al chico le había parecido guapísima y sin maldad, por eso la invitó a vivir en su casa.

 Cuando llegaron, habían ido hablando por el camino y él le había estado contando que vivía con su madre y su hermano pequeño pero que no tenían mucho, como todo el mundo en aquel pueblo, simplemente lo justo para poder sobrevivir. La madre de Raúl, la invitó a pasar, se quedó asombrada por lo guapa que era y la hizo hueco en una de las habitaciones.

Telar estuvo viviendo allí ayudando a la madre de Raúl con las labores del hogar, cosa que no había llegado a hacer nunca y enseñando a Álvaro el hermano pequeño, a leer y a escribir. Solo Raúl había podido ir al colegio, porque desde que murió su padre solo llegaba un pequeño sueldo y no se lo podían permitir. La madre de Raúl trabajaba un día a la semana limpiando casas en el pueblo de al lado.

Cada día Telar iba sintiendo algo más por Raúl, así que decidió averiguar si el sentía lo mismo por ella. Esa noche Telar dejó un tipo de tela de su abrigo en los únicos zapatos que tenía el chico. Cuando Raúl fue a ponerse los zapatos al día siguiente se encontró con el trocito de tela y pensó, que habían sido las ratas que habrían destrozado otra camiseta u otra manta, pero le pareció tan bonito que lo guardó en el cajón de su mesilla. Los días siguientes ocurrió lo mismo y Raúl fue guardándolos todos en su mesilla, preguntándose quién sería el que los estaba poniendo allí. Cierto día, vio que Telar ya no se ponía su abrigo y se coló en su habitación a buscarlo, dándose cuenta de que le faltaban muchos partes y ya no estaba completo. Raúl volvió a su habitación a por la tela y se fijó en que en cada trozo había una palabra, los juntó y vio que contaban una pequeña historia pero sin final.

Al saber que había sido Telar la autora de la historia, le entro más intriga por saber el final y mejor si era de los labios de la chica que poco a poco había conseguido que se enamorara de ella. Cuando Telar llegó a casa, Raúl le pidió que le contara el final de la historia, pero Telar le dijo que no sabía de qué la estaba hablando, así que Raúl espero cada mañana a que el final de la historia llegara por sí solo. Cuando pareció que el final había llegado, Raúl no pudo esperar más, se acercó a Telar y la dijo que él también estaba enamorado de ella. Después de esta declaración, Telar se sinceró con él y le contó su verdadera historia. Raúl la pidió que se casara con él y Shaila aceptó sin pensarlo dos veces.

Celebraron una pequeña boda sin gastos en la que Shaila iba preciosa con el vestido que le había regalado su madre y Raúl le puso ese anillo que tan feliz la iba a hacer. Con los ahorros que aún tenía guardados desde que llegó y una pequeña ayuda que les dio la madre de Raúl compraron una casita en el pueblo y Shaila consiguió el trabajo de sus sueños ayudando a los niños que tanto lo necesitaban.

Y fueron felices y comieron perdices...


Argumentación sobre los cambios realizados

La adaptación que he realizado la he dirigido para los niños y niñas de entre 9 y 10 años o los de 11 a 12. Siendo también una historia que se puede contar para los cursos inferiores.

El cuento adaptado es el de “Toda clase de pieles”, de los Hermanos Grimm, he querido respetar el esqueleto para mantener la esencia en sí:
  •  La protagonista recibe mucho amor en su hogar, primero por parte de sus padres y después de su tío postizo.
  •   Alguien de su familia, en este caso su tío postizo, intenta obligarla a hacer algo que no quiere.
  •  Shaila pide un favor complicado para retrasar el momento de lo que no quiere cumplir.
  • El favor se termina cumpliendo al tiempo.
  • Como el momento a retrasar llega, ella no tiene más remedio que fugarse para que no se cumpla.
  • Se ve obligada a sobrevivir.
  •  La encuentran y la llevan a otro lugar.
  • En ese lugar oculta su personalidad y realiza trabajos que nunca antes había hecho.
  • Se enamora del chico y juega con su doble personalidad.
  • Utiliza su astucia para enamorar al chico.
  • El chico la acaba descubriendo y ella lo niega.
  • El chico la dice que está enamorado de ella y se prometen.
  • Son felices para siempre.


Cambios realizados:
  •  La protagonista de mi historia no es una princesa, pero si una niña que vive acomodadamente y su objetivo principal es llegar a ser profesora.
  • Dicha protagonista tiene nombre, para que a los niños les sea más fácil identificarlo.
  • No evito la muerte de los padres, pero tampoco especifico que realmente estén muertos. Por lo que la protagonista tiene que irse a vivir con su vecino.
  •  He eliminado la parte del incesto, ya que considero que es una parte innecesaria para los niños y es algo que no deben saber.
  • La obligan a casarse con quien no quiere pero en este caso no son sus padres, es alguien cercano a la familia con el que tiene que vivir, su “tío”.
  • Por otro lado, utilizo el recurso del abrigo pero está hecho con toda clase de telas, en vez de con tipos de pieles de animales, para que sea más cercano y fácil de imaginar para los niños de hoy en día.
  • En cuanto a los regalos realizados por su madre, he cambiado los tres vestidos por uno solo y un anillo en el que la madre le recuerda lo mucho que la quiere, así como también, un abrigo con toda clase de telas.
  • El príncipe, es un chico con pocos recursos económicos, pero cultivado.
  • Los pequeños regalos que el príncipe se encuentra en la sopa, en mi adaptación, son trozos de tela que encuentra en sus zapatos.
  • El baile en el que se encuentran las tres noches lo he omitido, ya que el chico del que se enamora no tiene en mente el casarse, sino que se enamoran por casualidad, porque sus vidas se cruzan.

Documentos consultados

- Apuntes del bloque 2.

Webgrafía




6 comentarios:

  1. Hola Carla,

    La versión adaptada que has sacado de la historia de Toda clase de pieles es muy original y me ha gustado mucho, sobre todo, el final cuando Shaila le va dejando troocitos de su abrigo a Raúl y va formando una historia, que acaba convirtiéndose en la suya propia.

    Me gustaría comentarte algunos fallos ortográficos que he encontrado como: mamá, horrorizó, alivió, dió, sería, así que (separado), ímpetu, entre otras.

    Ahora atendiendo a la formulación de las oraciones he anotado algunas cosas:

    - Cuarto párrafo: cuando hablas de que quiere ser profesora, hay una redundancia de la familia léxica de enseñar (enseñar, enseñanza y enseñado). "Descubrir de sus padres. (punto) Entonces...para el día de su boda...".

    - Séptimo párrafo: "paso de ser el pesado de su feo y futuro marido" cambiaría esa preposición de por a.

    - Octavo párrafo: "...mismo tiempo. (punto) Intentó hacerle cambiar...".

    - Noveno párrafo: la hora a la que está prevista la boda es mejor que aparezca en letra y que se aclare si es de la mañana o de la tarde. Además, en la oración "no pasar frío por la noche. (punto) Tenía pensado fugarse...".

    - Decimotercer párrafo: al final dices "Al chico le parecía guapísima y sin maldad." como que le falta algo, no sé.

    - Decimosexto párrafo: "...se fijo que en cada cacho" es mejor sustituir cacho por pieza, porción, parte.

    Para terminar, me gustaría darte la enhorabuena por la elaboración del cuento y espero que mis consejos te sirvan de gran ayuda.

    Un beso irlandés :)

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  2. Muchas gracias por tu comentario Sara, lo he tenido muy en cuenta para mejorar mi adaptación. Lo único que en el séptimo párrafo cuando dices lo de cambiar la preposición de, no la encuentro por ningún sitio, ya tenía la preposición a. Y dio, he buscado en la RAE y no lleva tilde, al ser monosílaba, ímpetu la he puesto con tilde porque al ser esdrújula lleva, no se si te refieres a eso. Por lo demás creo que ya lo he cambiado todo. Gracias.
    Espero que te este yendo muy bien por Irlanda :)

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  3. Un preciso cuento, Carla. Es un perfecto de 9. No es un 10 porque tu adaptación (que respeta efectivamente todos los motivos de Toda clase de pieles), al ser una actualización temporal, ha perdido esa magia y esa sensación legendaria que transmiten los textos folclóricos.

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  4. Muy buena adaptación, Carla!
    Me ha gustado mucho. Efectivamente pierde la magia de los cuentos folclóricos, pero has mantenido la estructura y lo has actualizado bien.

    Yo mientras lo he leído, lo he podido visualizar bien, y eso es en parte porque está muy bien redactado.

    ¡Original sin duda!

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  5. Disculpa que haya firmado antes como Mery en el anterior mensaje,
    ya está cambiado, :)

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